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miércoles, 27 de noviembre de 2013

NAVEGANDO CON LA MODERNIDAD.

CURIOSIDADES ELÉCTRICAS DE ANTAÑO EXHUMADAS HOGAÑO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   A finales del siglo XIX se inauguró en la ciudad de México el servicio de tranvías eléctricos. Tanto José Guadalupe Posada como Antonio Vanegas Arroyo de inmediato trabajaron para divulgar en “hojas de papel volando…” un bonito grabado del aguascalentense y algunos versos que más o menos rezan así:

AÑO DE 1900
ALEGRE INAUGURACIÓN
Del eléctrico tranvía
Tuvo lugar el día 5
De este febrero en la Villa.

Muchísima concurrencia
Agrupábase al efecto
Y hartos ¡vivas! y además
Buena música de viento.

Hubo algunos machucados
Pero entró en la diversión
Este suceso chistoso
Para acabar la función.

Harto pulque y enchiladas
Y otras cosas de tragar
Amenizaron muy bien
La gran inauguración

(. . . . . . . . . . . . . .)

   Diecisiete años más tarde, en una publicidad que registra la prensa de aquel momento, aparece otro anuncio, bonito, encantador, pues no hay otra forma de interpretar el bucólico mensaje de la Cía. De Tranvías de México, S.A., que contaba con una fuente de alimentación ubicada en el mismo Xochimilco y que era una de las casas en cuyo interior estaban varias unidades generadoras. Además se revela un ingenuo y atrevido aire provinciano metido en la ciudad que en su fondo quiere impulsar la idea de que, al margen de la tradición, se encuentra la modernidad entendida a partir del tendido de las vías –los nuevos canales de navegación- por donde armónicos tranvías realizarían viajes dominicales coincidentes con los días festivos para que todo aquel que lo planeara, saliera al campo para recuperar las energías perdidas en una ciudad cuyas presiones empujaban a tomar tal decisión. Esta publicidad corresponde a la que la mencionada compañía de tranvías publicaba en la prensa allá por 1917. Y es que después de México, en esa época todo era Xochimilco… pero también Cuautitlán esos lugares que hoy prácticamente se encuentran unidos en la enorme mancha urbana que hace del Distrito Federal una de las ciudades más grandes del mundo. Aquellos eran otros tiempos dichosos y gozosos al mismo tiempo que permitían tomarse estas libertades de anunciar, como hoy se sigue anunciando el uso pero de otros servicios de transporte. Este tiene la peculiaridad de haberse difundido, además en un año de suyo importante como fue el de 1917. Así que lo que se consiguió de manera orgullosa como fue la Constitución Política servía como el más lejano de los telones de fondo inscritos en esta inserción, misma que proporcionaba la dirección y el costo para conseguir y pagar el pasaje prometido, cuyo costo ascendía a 70 centavos en primera y 40 en segunda con la consiguiente garantía del ¡viaje redondo!
   Me imagino un mundo diferente sin peseras, invasiones multitudinarias de vendedores ambulantes en las calles y sí una imagen como la que aquí nos presenta el conjunto publicitario donde se suman varios factores de inminente felicidad para el sufrido “defeño” dispuesto a recuperar las fuerzas bajo las más gratas escenas campiranas de un Xochimilco clásico, aquel que fue recuperado en el filme maravilloso de “María Candelaria”, por ejemplo.


 




Subestación de Xochimilco (vistas externa e interna). México, 1910. Col. del autor.

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