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miércoles, 17 de septiembre de 2014

LUX. LA REVISTA DE LOS TRABAJADORES A TRAVÉS DE SUS PORTADAS. AÑO DE 1962.

LA REVISTA LUX Y SU PARTICIPACIÓN EN EL SINDICATO MEXICANO DE ELECTRICISTAS. (1928 – 2014). (CAPÍTULO XVI). AÑO 1962.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Nada más comenzar, y en el ejemplar de enero, aparece una interesante aportación del Ing. Jacinto Viqueira Landa, cuyo título: “Situación actual de la industria de energía eléctrica para servicio público en México”, deja ver el grado de avance y control que se tendría hace 52 años en términos de la industria eléctrica nacional, lo que es un importante referente donde se analizan a profundidad asuntos como la generación de electricidad y capacidad instalada, no sólo en México. También en América Latina. Se pasa a otro balance sobre la producción de energía eléctrica por habitante, identifica los sistemas eléctricos para servicios públicos principales en la república mexicana (todo esto, partiendo del año 1959-1960), la capacidad instalada y energía eléctrica generada e importada en ese 1960, pues también la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S.A. llegó a un punto de modificar su ubicación dentro de la industria eléctrica del país, pues siendo la principal generadora de energía se convirtió en la más grande consumidora de electricidad. Un punto a destacar en su revisión tuvo que ver con el número de trabajadores empleados en la industria eléctrica, así como el número de plantas generadoras para servicio público. Ese estado de la cuestión se convierte en un trabajo que destaca las condiciones propias del sector eléctrico, sugiriendo al efecto grandes inversiones en los siguientes años, para poder superar la situación de atraso que entonces registraba la industria eléctrica, aprovechando de manera más eficiente las instalaciones de que ya se disponía.
   Como en años anteriores, y esto fue ya una constante, no dejaron de aparecer publicados los diversos convenios sostenidos entre empresa y sindicato que tuviesen que ver con mejoras, beneficios adecuaciones, y demás circunstancias propias del puesto, área o sección de la múltiple red que ya tenía tejida la Compañía de Luz y Fuerza del Centro, S.A. Como no falto, para ese año, el duro capítulo de la revisión al Contrato Colectivo de Trabajo. Diversos números fueron dedicados a ventilar cada una de las cláusulas del propio CCT que fueron susceptibles de ser modificadas o adecuadas a la realidad presente, con objeto de que, en caso de no llegar a ningún acuerdo, se emplazara a huelga, donde por cierto 9898 votos fueron por la huelga misma, lo que significaba la decisión de utilizar un arma fundamental del movimiento obrero, siempre y cuando la empresa no accediera a las peticiones planteadas por la organización.
   Estas fueron las cláusulas puestas a revisión, de cuyo informe puso al día el C. Antonio Leal Díaz, entonces Secretario del Trabajo del S.M.E.

Cláusula 10. Todos ustedes saben que esta cláusula no existe en nuestro contrato colectivo de trabajo y que desde la huelga de 1936 se presionó a la empresa con el objeto de establecerla. A pesar de las razones que se dieron en esa época, y no obstante los 10 días que el sindicato sostuvo en su movimiento de huelga, no se consiguió. Sin embargo, después de más de 20 años se ha comprobado que esta cláusula es absolutamente indispensable y más en este momento en que la industria eléctrica ha sido nacionalizada. El sindicato está pidiendo la inclusión de la Cláusula 10 en el contrato porque habla de las obras por administración.
Cláusula 18. Esta cláusula fue establecida desde 1936 y se refiere a los representantes del patrón. Nosotros en veintitantos años nunca le habíamos metido mano a esta cláusula. ¿Por qué no lo habíamos hecho? Porque no existía el peligro de que estos puestos se aumentaran, pues la empresa extranjera tenía mucho cuidado de no llevar a los puestos más altos de la empresa a mexicanos, que generalmente eran ocupados por extranjeros. Esto se debía en parte a los altos salarios que pagaba a todos estos señores, pero fundamentalmente porque tenían acceso a los libros de contabilidad y sobre todo al control económico y financiero de la empresa. En este momento las condiciones han cambiado totalmente: la empresa está nacionalizada, la empresa es mexicana, pero existe el peligro como lo hemos visto en otras empresas descentralizadas, de que se aumenten en forma desproporcionada esta clase de puestos abriendo la puerta a los aviadores. No queremos que se carguen las nóminas con gente improductiva que nada más vengan, por ser recomendados a ocupar estos puestos.
Cláusula 19, fr. II. De tristes recuerdos. Todos ustedes saben a quién nos referimos, a los empleados de confianza que en última instancia no son más que, como vulgarmente se dice, “perros de oreja” y gentes que se dedican a invadir las labores de los trabajadores sindicalizados pero que también vienen a cargar las nóminas en una forma indebida.
Cláusula del Complemento de Jornada de la Clase “A”. El sindicato está pidiendo que el tiempo que laboran los trabajadores en exceso de las cuarenta horas, sea pagado como tiempo extraordinario. La clase “A” en estos momentos tiene como todos los de la clase “B”, semana de cuarenta horas en cuanto a sus repercusiones económicas, pero no en cuanto su jornada diaria de trabajo; ellos laboran cuarenta y dos horas.
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   Estas fueron en esencia las demandas y mejoras para el Contrato Colectivo de Trabajo en 1962, época que, como la actual, también mostraba un duro reflejo de la realidad respecto a los bajos salarios que por entonces se destinaban en conceptos de $210.00, $160.00, $56.00 y $21.60, respectivamente.
   En el número que, en teoría corresponde a marzo de 1962 la “Editorial” deja ver que el S.M.E. obtuvo el triunfo esperado, “pese a todo”, para lo cual, se hizo despliegue en noticias que daban fe de aquel suceso, siendo muy importante el que recoge el informe del entonces Secretario General, Luis Aguilar Palomino, quien comentó: “Creo que en esta fecha más importante aún que la contratación es que debemos decir, todos nosotros, cuál es el futuro actual que la situación actual augura para nuestro sindicato”.
   Un hermoso apunte de Alberto Beltrán, afirma el triunfo de aquella nueva batalla: 

LUX. La revista de los trabajadores. Año XXX, 2ª época, N° 103, del 30 de abril de 1962, p. 4-5.

   Pasados tan importantes  sucesos, vino el periodo de elecciones, y desde la revista misma se buscaba que no ocurriera, como en otras ocasiones el divisionismo.
   Algo que no deja de ser interesante es aquella pretensión que comenzó a rondar la idea sobre fusión de los tres sindicatos que entonces existían, y que para 1971, 1975 y 1977 tampoco se logró tal objetivo. En 1962 se advertía el hecho de que “En un futuro cercano el Sindicato Mexicano de Electricistas deberá integrarse en el agrupamiento sindical de todos los trabajadores electricistas de la República; puede desearse o temerse esta perspectiva, incluso puede retardarse, pero no puede evitarse. Y es que para que tal asunto prosperara de manera seria y madura entre los agremiados, convenía que el espíritu de la nacionalización permeara e hiciera una labor racional consciente entre todos quienes por entonces formaban las bases, el cimiento de esta organización sindical.
   “Una vez nacionalizada la industria eléctrica, el gobierno está procediendo a centralizar su administración”. Las anteriores fueron ideas de Luciano Galicia, colaborador de la revista en el número de mayo de aquel año.
   En el mismo ejemplar, destaca el reportaje que da cuenta de “Otro accidente mortal en líneas aéreas”, lo cual es señal de que por aquella época la frecuencia con que ocurrían este tipo de accidentes, puso en preventiva a las comisiones de seguridad e higiene, con objeto de que siendo tema prioritario, este fuese atendido de forma radical y así, evitar en la medida de lo posible, que los índices de accidentes, fuese el que fuese, se convirtieran en elementos que elevaran los índices, en vez de bajarlos considerablemente.
   Varios reportajes fueron dedicados a un personaje cuyo protagonismo histórico dejó sentadas las bases de una lucha que no habría de terminar con su muerte. Me refiero a la presencia de Rubén Jaramillo, auténtico defensor de la causa agraria.
   Vinieron más adelante las publicaciones en que aparecieron puntualmente los informes del Comité central en pleno, con lo que se cumplía una vez más, al parecer en forma religiosa, el mecanismo que daba forma y garantizaba la existencia cabal del Sindicato Mexicano de Electricistas.
   No faltaron, como siempre las secciones destinadas a dar cuenta de actividades deportivas, recreativas y culturales, las de adhesión a aquellos otros organismos sindicales que enfrentaban algún conflicto interno. Incluso, se ventiló el problema que por entonces se convirtió en tema de conversación: la facturación bimestral, misma que se revisó a partir de la petición de un cambio en la facturación de ciclo mensual a ciclo bimestral, con lo que se detectaron diversas fallas, aunque mucho de ello estaba planteado en el riesgo de que ante semejante ajuste, se perdiera un importante número de fuentes de ingreso o que se derrumbaran cláusulas del Contrato Colectivo de Trabajo, lo cual dio motivo al S.M.E. para evitar la pretensión que, como se puede percibir, ya no siguió discutiéndose más.
   Desde la revista se apoyó a Cuba, reafirmando su invariable postura de defensor insobornable de la libre autodeterminación de los pueblos, cualquiera que sea su régimen social o su concepción de la vida. Y desde luego, no pudo faltar también, para el mes de septiembre, la conmemoración, en ese año, del segundo aniversario de la nacionalización de la industria eléctrica, para lo cual, todavía estando al frente del país, el Lic. Adolfo López Mateos fue cabeza principal en tal ceremonia.
   Sorprende, y en el número de diciembre la aparición de un enorme listado de nuevos libros adquiridos para seguir dando forma y sentido a la Biblioteca del S.M.E.
   Como puede observarse, la información contenida en LUX. La revista de los trabajadores en el curso de 1962 es de suyo importante, por lo que, para estudiosos e interesados en conocer el curso de las cosas, tendrán una valiosa fuente de consulta a su alcance.


LUX. Año XXX (¿?), Segunda Época, N° 100, 31 de enero de 1962.


LUX. Año XXX (¿?), Segunda Época, N° 101, 28 de febrero de 1962.
COL. "FÁTIMA ALVARADO".

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