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miércoles, 10 de diciembre de 2014

PRIMER CENTENARIO DEL S.M.E.

EDITORIAL.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE

   Víspera de la conmemoración del centenario del Sindicato Mexicano de Electricistas, hecho que ocurrirá el día 14 de diciembre, genera desde hace varios días una interesante reacción mediática, sobre todo la que genera opinión por parte de editorialistas los cuales, desde sus trincheras, plumas y pensamientos están contemplando los significados y acumulaciones históricas donde el SME se convierte en el principal protagonista.
   Navegando por la red, ya se encuentran desde hace varios días, materiales de hermosa referencia, de crítica alusión al recorrido que ha alcanzado, hasta este 2014 un sindicato materialmente herido de muerte, luego de la extinción de Luz y Fuerza del Centro en octubre de 2009. En ese maridaje, empresa-sindicato es a ella –la empresa-, a la que un gobierno neoliberal encabezado por Felipe Calderón acabó con un decreto que puso en la calle a 44 mil trabajadores y en condición insegura a 20 jubilados. Él, que es el Sindicato, ha mostrado desde entonces una actitud férrea, honesta y cabal por defender causas que ya se corresponden directamente con aquellos tiempos en que su Contrato Colectivo de Trabajo era y fue modelo de los mejores documentos que garantizan la vida laboral en todos sus aspectos, tanto para el trabajador activo como para el jubilado, sino que ahora tiene que ver con la reinserción laboral, la que demandan 15,603 obreros electricistas unidos en un frente común conocido ampliamente como la “Resistencia”.


   Frente a ese fenómeno de injusticia, era necesario demostrar con una serie de argumentos el atentando del que fuimos blanco todos los trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, y del que poco a poco se ha venido demostrando la bajeza con que fue articulado desde las esferas del poder. Ante un hecho tan contundente y definitivo, del cual se respiraba la fetidez del negocio que, al amparo de esa lamentable medida estructuraba el gobierno para establecer, con los grandes consorcios el uso de la infraestructura mejor conocida como “triple play”, no hubo más remedio que tomar dos tremendas decisiones: o liquidarse o mantenerse en la “resistencia”. Tal circunstancia generó, al interior de la comunidad electricista un efecto reactivo, donde siendo notoria una sólida “unidad” esta misma quedó desmembrada, e incluso se crearon comportamientos de auténtico y endurecido rechazo entre liquidados y “resistencia”, al punto de generarse odios y diferencias como nunca las habíamos percibido.

   El SME se encuentra a unos días de llegar a sus 100 años de existencia. Lo hace en unas condiciones que seguramente sus propios fundadores no habrían imaginado, pues era un auténtico misterio saber si un ente orgánico como este singular sindicato se mantendría vigente en la vida social, política, ideológica y económica de un país que se fue transformando. Ese propio sindicato que al interior del mismo también se producían infinidad de cambios y mutaciones, beneficios, mejoras y sensibles retrasos, que los tuvo. Entre todo ese conjunto de comportamientos, leo con satisfacción al menos tres colaboraciones, una que apareció en una página denominada “La Izquierda socialista. Vocero marxista de los trabajadores y la juventud”, bajo el título: SME: Ecos del centenario. El nacimiento de la leyenda. (Véase: http://www.laizquierdasocialista.org/node/3329). Otros dos textos, invaluables para estos momentos son los que han salido publicados en La Jornada, tanto el sábado 6 como hoy, miércoles 10 de diciembre de 2014. Uno y otro, escritos por personajes muy cercanos al SME: El abogado Héctor de la Cueva José Antonio Almazán G., quien jugó un papel importantísimo en el sindicato y sigue, hoy a distancia, pero tan cerca, el paso, el ritmo de todos sus avatares. Ambos, son acompañantes de honor en la presente colaboración.



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