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jueves, 20 de noviembre de 2014

EL CABLE SUBTERRÁNEO A 85,000 VOLTIOS EN 1958.

LUZ y FUERZA DE LA MEMORIA HISTÓRICA. LÍNEAS DE TRANSMISIÓN… O LÍNEA DEL TIEMPO.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Esto se apuntaba en octubre de 1958 sobre los avances que aquella infraestructura sumergida ubicada en buena parte de la ciudad de México, la cual para entonces estaba creciendo exponencialmente, como hasta hoy.

   Tomando en consideración el incremento de la demanda de energía en la ciudad de México, la Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S.A., ha considerado necesario ampliar el sistema de transmisión y distribución, para lo cual ha empezado activamente la instalación de un nuevo cable subterráneo de 85,000 voltios que vendrá a ser una extensión al anillo actual.


   El primer eslabón de este sistema de alimentación, está constituido por dos circuitos de 85,000 voltios que, en forma de anillo, rodean a la ciudad y alimentan las subestaciones que reducen el voltaje a 20,000 y 6,000 voltios para facilitar la distribución de la energía.
   Este nuevo cable que tendrá una longitud de más de 13 kilómetros enlazará la Subestación de Tacubaya con las subestaciones Condesa, de reciente creación, Narvarte y Taxqueña.
   Debido a que la ruta que seguirá este circuito cruza por zonas céntricas de la ciudad, no es posible instalar una línea de transmisión aérea y es necesario utilizar cables subterráneos.
   La instalación del cable en el tramo Tacubaya-Condesa, será efectuado a través de las siguientes calles: Calzada del Avestruz, Avenida Jalisco, Benjamín Franklin, Mazatlán hasta la Avenida Veracruz, en cuya esquina está localizada la Subestación Condesa. La longitud aproximada en este tramo es de 3 ½ kilómetros y está dotado de tres pozos de visita.
   Desde este punto, está proyectado continuar por la Avenida Veracruz, cruzar el Parque España y seguir por las avenidas Nuevo León y División del Norte, hasta enlazar las subestaciones Narvarte y Taxqueña, con una distancia total de 10 kilómetros. En cada uno de estos dos tramos se instalarán cinco pozos de visita y los del último tramo, o sea Narvarte-Taxqueña, serán permanentes de concreto.
   El diseño y la instalación de cables subterráneos para voltajes altos, como es el de 85,000 voltios, presenta problemas especiales de aislamiento y requiere una instalación de máxima calidad para asegurar la continuidad del servicio. Así, en los lugares donde la resistencia térmica es de 140 watts-centímetros o menos, la trinchera o cepa donde va enterrado el cable debe tener un ancho de 77 cms. por 1.45 mts. de profundidad. El ducto del cable es un tubo de acero de aproximadamente 12 ctms. de diámetro exterior y un espesor de pared de 4.8 milímetros, el cual está provisto de un recubrimiento de somastic, constituido por asfalto, mezcla, arena y asbesto en polvo. Ester ducto se coloca en el centro de una “cama” de arena del río Papalotla que está graduada según especificaciones, ya que contiene un 7 ½ % de arcilla. Con esta arena se rellena la cepa hasta una altura de 58 ctms. y luego se usa tierra común sin piedras grandes, para el relleno total. En zonas tepetatozas, donde la resistencia térmica es de 200 watts-centímetros o más, la trinchera debe tener 1.20 metros por 1.68 metros de profundidad y va completamente relleno de arena especial del río Papalotla con objeto de facilitar la disipación del calor producido por la corriente que circula en el cable.
   El problema esencial en el aislamiento de cables de alto voltaje, es evitar que se formen bolsas gaseosas, las cuales pueden formarse por las distintas variaciones de temperatura en el conductor.


   Estas variaciones hacen que el aislamiento hacen que el aislamiento y el forro metálico se dilaten y se contraigan indistintamente. Al contraerse, la deformación del forro no desaparece por completo, quedando un hueco entre el conductor y el aislamiento. Para evitar este fenómeno, en la instalación se emplearán tres cables monofásicos con aislamiento de papel impregnado y forro de polietileno, colocados en el interior del ducto. Este estará lleno de nitrógeno a una presión de 14.1 Kgs. por centímetro cuadrado, la cual constantemente, está comprimiendo el forro de plomo y el aislamiento, evitando que se formen huecos o bolsas en el interior del cable. El uso de un gas inerte como el nitrógeno, elimina la posibilidad de explosiones o incendios.
   Las uniones entre tubos van soldadas. Estas soldaduras deben ser de la mejor calidad para que no haya posibilidad de una fuga de gas. Para controlar esta calidad se saca una radiografía de cada soldadura.
   Además de todas estas protecciones, la instalación del cable incluye una manguera enterrada más o menos en el centro de la trinchera, la cual cada 7 centímetros tiene perforaciones de 4 ½ milímetros en toda su longitud, y sirve para humedecer el relleno cuando en la trinchera se registran temperaturas de 70° C o más.
   La supervisión de la instalación está a cargo de los Ingenieros Jacinto Viqueira Landa y Ricardo Herrerías del Departamento de Construcción, quienes cuentan con el asesoramiento directo del Ing. Jorge Luque Loyola, Subd-Director de Construcción y del Sr. Bertil R. Gustring, Técnico de la Phelps Dodge Cooper Products Corporation, de Nueva York, fabricantes y proveedores del cable que se requiere en esta importante ampliación del anillo a 85,000 voltios.

Revista LyF, año VI, N° 62, Octubre 1° de 1959, p. 4-6.

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