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lunes, 19 de enero de 2015

EL "ALMA".

LA LUZ y LA FUERZA DE UNA FOTOGRAFÍA. IMÁGENES HISTÓRICAS PUBLICADAS EN EL BLOG: LUZ y FUERZA DE LA MEMORIA HISTÓRICA.

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Cuando el alma es tratada con tal delicadeza no queda la menor duda de que los afectos entrañables juegan un papel que, con el paso de los años se convierten en pasión… una pasión la cual, además, tuvo significados cuya permanencia se quedó marcada como un tatuaje.
   Esa “intervención quirúrgica” a “corazón abierto” del que fue el cuarto generador instalado en la planta termoeléctrica “Lechería”, la que más tarde sería conocida como planta “Ing. Jorge Luque Loyola”, nos deja apreciar no solo unos trabajos de alineamiento general del rotor y la torna-flecha con todo y sus “alabes”, cuyo giro a velocidades impresionantes, se sumaba en fuerza para concretar junto con las otras tres unidades el trabajo que finalmente produce una planta termoeléctrica, considerada en su momento como una de las de mayor dimensión y capacidad en América Latina.

Revista LyF, año VI, N° 67, marzo 1° de 1960, p. 19.

   Este generador, reposaba en un extraño sueño, el de la etapa de pruebas y demás procesos antes de fijar la carcasa con la que ya recuperado y listo para la “puesta en servicio” serviría, en alianza con sus demás aliados, tan monumentales como este, para incrementar las capacidades de servicio de la entonces Compañía Mexicana de Luz y Fuerza Motriz, S.A. Es posible observar diversos operarios en derredor suyo, los cuales parecen pequeñas figuras que iban de aquí para allá, pulsando con amorosa dedicación toda su maquinaria, todas sus piezas hasta lograr el punto culminante en que, ya “despierta” lograría, a “plena carga” simplemente imponerse. Quienes alguna vez estuvimos ahí, al interior de aquella enorme “casa de fuerza”, supimos entender lo que significaba la armonía de un ruido ensordecedor, uniforme, sin que faltaran los “disturbios” que ponían a todos en auténtica tensión, hasta que se lograba recuperar de nuevo el equilibrio de cuatro corazones que, como este, tuvieron en los obreros de Luz y Fuerza del Centro a auténticos “enamorados” que también dejaron su “alma”, poniéndola al servicio no sólo de la empresa…; también por y para el país… cosa que no entendieron, ni han entendido… ni entenderán los políticos que sigan sometidos a extrañas y ajenas creencias dispuestas a combatir a la clase trabajadora.
   Pocos años atrás, y luego de la extinción de Luz y Fuerza del Centro, una defensa legítima de muchos compañeros en lucha consiguió que este frente compacto impidiera el acceso a cualquier persona o transporte que intentaran llegar con intenciones de cometer alguna imprudencia o saqueo. Tuvo que intervenir la fuerza pública haciéndolos a un lado, arrebatándoles el “alma” que cuidaban celosa, amorosamente para que otros se la llevaran, a pedazos dejando en condición de abandono una planta, de las más representativas en el sector eléctrico de este país, que ya le pertenece, como se puede entender, a otros países.

   Ojalá que alguna defensa legítima busque afanosamente evitar el desmantelamiento de una auténtica referencia del progreso en el México de la segunda mitad del siglo XX.

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