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sábado, 28 de diciembre de 2013

EDITORIAL. ¡YA NOS VEREMOS EN SEIS AÑOS…!

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

   Termina 2013 con un balance desalentador para el mundo en lo general, y México en lo particular. Nuevos escenarios que de una u otra forma se esperaba que llegaran para posicionarse en forma contundente, lo han hecho, cumpliéndose así viejas aspiraciones impuestas por la postmodernidad y la globalización, afectando a millones de habitantes de este mundo que hoy padece la incongruencia, como si se tratara de otra expresión de la realidad venida de la vieja película “Cuando el destino nos alcance”.
   Con la aprobación de diversas reformas que este sexenio nos ha impuesto, bajo la inocente idea de que todo mejorará significativamente, una de ellas, la energética pone en jaque a las fuentes naturales que detentan todavía PEMEX o CFE, pero que en breve serán puestas a la disposición de intereses y empresas extranjeros (gracias a la acomodaticia modificación de los artículos 25, 27 y 28 constitucionales), con el objeto de que tales recursos pasen a formar parte y bajo el control de tales instancias, con el riesgo de que muchos trabajadores sean despedidos, pues aquellas firmas que vienen de fuera traerían su propia mano de obra. Si con la extinción de Luz y Fuerza del Centro en octubre de 2009 no fue suficiente, ahora en este 2013 que termina, de no haberse dado en aquel momento, lamentablemente por estos días tendríamos una situación similar, pues los dictados de tamaños intereses no hubiesen tenido ninguna consideración para alinearse al condicionamiento del que ya es todo un proceso en el que diputados y senadores, bajo el principio satisfactorio de haber cumplido en pro y a favor del destino de la patria lograron tamaña traición.  Pudo observarse más de una imagen donde con patéticas carcajadas estos personajes "non gratos" celebraban la aprobación de esa reforma, como si lo que llegaron a cometer se hubiese convertido en un episodio patriótico sin precedentes. Siendo en todo caso el hecho de que culminaban con el anhelo de aquellos principios que la globalización ya hizo realidad en la figura de firmas poderosas. Atentado de lesa humanidad en contra de la clase trabajadora que ahora tendrá un panorama más difícil y complicado para dignificar su presencia, misma que va perdiendo elementos de valor como la seguridad social, beneficios de jubilación y otros ingredientes que se ganaron a pulso a lo largo del siglo XX.
   Ya lo advierte Antonio Gershenson en su interesante colaboración publicada hoy en La Jornada:

La Jornada, D.F., del 29 de diciembre de 2013. Opinión, p. 15.

   Sobre todo cuando plantea sobre el hecho de que “sí se prevé la extinción de la CFE en un plazo no mayor a cinco años, si en la reforma energética no se contempla un marco de competencia “justo”, donde la paraestatal puede contar con la totalidad de sus ingresos y con la autonomía de gestión y presupuestal de la cual ha carecido todo el tiempo”. Además: “Se propone, para finales de enero (de 2014), llevar a cabo un amplio trabajo de técnicos e ingenieros sindicalizados, encaminado a que la CFE mantenga y desarrolle la producción, para conservar las fuentes de trabajo. Se busca que la empresa sea más eficiente y competitiva. Esto permite alargar la vida de las plantas y también los puestos laborales”.
   ¿Será por esa sencilla razón que los gobiernos –anterior y presente- no tuvieron el menor de los propósitos de hacer viable el “patrón sustituto” para los ex – trabajadores de Luz y Fuerza del Centro, cuando este asunto ya se dejaba venir con semejante amenaza?

   Complicada situación de estos nuevos escenarios que ponen en jaque a los países del primero o del tercer mundo.
   Nuevos esquemas de contratación ponen ya en serio predicamento a muchos trabajadores que pretenden ganarse la vida en forma honesta, sabedores de que los ingresos que perciban no serán, ni por casualidad la justa razón de sus esfuerzos. Ante la insensible actitud de patrones, políticos y empresas que fijan su real condición, sólo se esperarían una serie de nuevos capítulos plagados de injusticia, la que el poder y la sinrazón han implantado, ignorando este esquema que la movilización social puede ir más allá de lo previsto, y donde pueden surgir diversas manifestaciones de repudio como nunca antes se habían presentado. Todo esto conlleva un riesgo mayor, pues la fuerza del estado puede imponerse en forma autoritaria, condescendiendo a lo que un nuevo grupo de patrones ordene. Si no quieren unos, querrán otros y así, sucesivamente.
   La presencia de tecnología automatizada poco a poco ha desplazado la mano de obra calificada, lo que representa en estos tiempos otro riesgo, y si las fuentes y recursos naturales como el petróleo, el gas o la electricidad ya son susceptibles de ser controlados en sus diversos procesos por este tipo de herramientas, lo anterior también nos deja en seria y profunda reflexión sobre el papel que ha de jugar la presencia de otros tantos miles o millones de obreros que han de quedar sujetos a un destino que podría dejar fuera y con participación mínima del hombre o la mujer en los procesos industriales que están por venir. Lo anterior, hace recordar otro título cinematográfico: “Tiempos modernos” (1936) dirigida y actuada por Charles Chaplin donde el hombre de aquella época se enfrenta al contundente significado de la entonces segunda revolución industrial, llevada al extremo de una presencia en la que la máquina, en sus distintas expresiones desplaza al hombre y este, de una u otra forma, es consciente de que enfrentado a la máquina, esta requiere mantenimiento o supervisión. Si la máquina entra en un estado de ensoberbecimiento y pretende, en el discurso (y también la realidad) ser la encargada de hacer a un lado al obrero, entonces este nuevamente participa declarando su inconformidad hasta que recupera sus principios básicos y elementales.

Este fotograma de "Tiempos modernos" podría ser la mejor muestra del patrón vs. trabajador, aún a pesar de que el escenario signifique la contundente presencia de la modernidad en todos esos equipos que integran tableros y maquinaria a la cual se debe intervenir para obtener ciertos resultados.

No importa en qué sentido tenga que intervenir el trabajador para lograr la eficiencia de la máquina, o de los sistemas de producción. Su presencia no sólo es indispensable. Es prioritaria y vital.

¿Cómo responder ante el riesgo de una ruptura en la cadena industrial? Ante todo ese engranaje, siempre el trabajador…

Y si la injusticia se apodera de sus derechos, otra respuesta definitiva es la de la protesta, el reclamo. Brazo con brazo, el grito de justicia venido desde aquella recia y gallarda actitud del “¡No nos vencerán!” “¡Por la justicia y el derecho de los trabajadores!”


   De todo lo anterior parecen haberse olvidado ese grupo infame de empresas y políticos quienes creen que con su “patriótico proceder” han instaurado la paz republicana garantizando un futuro lleno de oportunidad para México y los mexicanos. 
   por lo tanto, es buen recordar que un buen sector de esos mexicanos que ahora vemos en riesgo nuestro futuro, fuimos los que espetamos a Enrique Peña Nieto, apenas había sido investido con la banda presidencial en 2012 con esta lapidaria sentencia: Ya nos veremos en seis años…

29 de diciembre de 2013.

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