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sábado, 14 de febrero de 2015

LA REVISTA "LUX"..., UNA POR UNA..., Y LAS QUE SIGAN. AÑO 1928 N° 2. (1 de 2).

POR: JOSÉ FRANCISCO COELLO UGALDE.

AÑO DE 1928.

REVISTA LUX N° 2.

Portada de la revista.

   16 de febrero de 1928: Aparece el segundo número de la revista LUX, órgano de difusión del Sindicato Mexicano de Electricistas. Su primer director fue el Sr. Gabriel Álvarez, el Secretario de Redacción, el Sr. Pedro Ruiz.
   Para tener una mejor idea sobre su presencia, acudo a la tesis de Estela Alejandra Reynoso Arreguín,[1] quien apunta:

Lux

   Revista mensual, fue el órgano oficial del Sindicato Mexicano de Electricistas. Aparece por primera vez el 16 de febrero de 1928 y señala como principal propósito el “de difundir conocimientos en pro de las modernas orientaciones sociales que envuelven ideas de mejoramiento popular y principios de reivindicación de los derechos humanos”. Se declara abiertamente como una “revista de orientación socialista”.
   Se trata de una pequeña revista de difusión limitada e irregular, con un tiraje de aproximadamente 2000 ejemplares. Era dirigida por Carlos J. Valadez y contaba entre sus colaboradores a Ignacio Herrera, Ernesto Lozano, Rafael Mallen, Rafael Ramos Pedrueza, Jesús Amaya y otros. Entre sus principales secciones estaban: Actividades de la Confederación Nacional de Electricistas,[2] Sección Científica, Informaciones y Noticias, Cuestiones Sociales, Lecturas para Obreros, Gráficas Mundiales, Selecciones Literarias, Sección de Higiene, Deportes, Bibliografía, etc.
   La revista se muestra más combativa que la Crom. Señalan que entre sus principales actividades se encuentra “[…] la batalla obrera contra la tiranía capitalista, a secas, con toda su responsabilidad social y filosófica. Nada de componendas con el poder público no desviaciones de ningún género.”[3]
   Lux contiene información sobre las actividades al interior de la organización y sobre el movimiento obrero, sin embargo, la revista parecía más preocupada por los acontecimientos internacionales, la amenaza del fascismo, el nazismo, la Guerra Mundial, la crisis económica y sobre todo por lo que ocurría en Rusia, abunda la información sobre este país.
   En información nacional, al igual que en la revista Crom, le dedican varios artículos al Proyecto del Código Federal del Trabajo y al establecimiento de la educación socialista. Contiene también importantes artículos de divulgación y doctrinarios. Contaba con las colaboraciones del historiador marxista Rafael Ramos Pedrueza y del propio José Stalin, por quien la revista sentía una gran admiración; así como extracciones de periódicos rusos y de algunos nacionales como El Universal.
   En relación con la crisis capitalista la revista informa sobre la “Locura que vive el mundo”: sobre la guerra europea y las distintas guerras intestinas que han tenido que soportar numerosos pueblos y específicamente sobre sus resultados: la crisis económica mundial. De cómo el capitalista recurre al sistema de reajustes, tanto de trabajadores como de salarios; el problema de los sin trabajo y todo lo que ello implica, los paros, huelgas y los nuevos impuestos. Y asegura que “cuando los trabajadores de todo el mundo se agrupen formando cooperativas de producción, industriales, de consumo, y en general de todas clases, las guerras y las crisis financieras serán algo que no conciba la mente […]”[4]
   En numerosas notas como “Por qué estamos como estamos. Qué pretende el capital”, “El fantasma rojo” o “Luz en las tinieblas” la revista habla sobre la situación que vive el mundo a causa de la crisis económica:

Pobreza, hambre, desesperación […] tal es el estado actual de los pueblos, tal es el resultado de la lucha desesperada que se está librando para sostener el régimen capitalista decrépito y apolillado, contra el régimen socialista, joven, vigoroso y aplastante.[5]

   Como en El Machete, en la revista Lux la crisis del sistema capitalista hizo volver la vista hacia los grandes progresos de la Rusia Soviética. Se reseña paso a paso el avance industrial de la URSS y cómo logra la edificación del socialismo y mejorar las condiciones de vida de los trabajadores en artículos como “La vida de los negocios en la Rusia soviética”, “Rusia a los dieciséis años de revolución”, “Población y extensión de la URSS”, “El progreso de la industria de la URSS”, “Vida actual en Rusia”, “El segundo Plan Quinquenal de la Rusia soviética”, entre otros. Al respecto comentan:

La URSS fue capaz de financiar el magno programa de construcción del Plan Quinquenal en cuatro años, sobre las bases de las propias acumulaciones de la nación, sin necesidad de pedir al extranjero créditos a largo plazo. Cerca del 80% de las rentas cobradas por el Gobierno Soviético en forma de ahorros del sector socializado de la economía nacional y de empréstitos suscritos por la población, fue empleado para elevar las fuerzas productoras de la Unión Soviética y mejorar las condiciones de vida de millones de obreros […] El mundo capitalista no ha podido salir de la crisis económica […][6]130

   Por otra parte, la revista muestra gran preocupación por la educación de los trabajadores. Entre sus objetivos señalan el desarrollo de un programa cultural de enseñanza obrera con la finalidad de dar a los trabajadores la ideología revolucionaria para su emancipación. De hecho, la revista cuenta con una Sección de Bibliografía, en la que recomiendan lecturas relacionadas con el marxismo. En este sentido, resulta interesante el comentario que hacen sobre la crisis y su relación con la literatura proletaria. No sólo se ocupan de analizar las repercusiones económicas y sociales de la crisis del capitalismo sino también las culturales:

Ya no es necesario hacer un análisis del panorama social, por repetido de sobra. Todos vivimos el momento de crisis en el que se desquician los valores del capitalismo como estructura económica y los valores culturales que engendró el mismo sistema ahora en decadencia […] el capitalismo como sistema económico está en quiebra y la superestructura cultural que engendro evidencia su más completa bancarrota […] las contradicciones señaladas ya en el capitalismo han dividido de una manera perfecta en dos bandos el panorama social […] Caminemos entonces hacia una literatura proletaria.[7]

   En relación con este tema de la educación y la crisis destaca un artículo de Rafael Ramos Pedrueza: “El materialismo histórico medula de la emancipación económica mundial”:

La interpretación marxista de nuestra historia llevará a los alumnos la convicción de que todo nuestro pasado ha sido una larga y sangrante lucha de clases […] La historia asimilada en esta forma, impulsará a los estudiantes al cumplimiento de su misión revolucionaria, al puesto de combate que les corresponde en la gigantesca lucha económica que se está efectuando en el mundo aumentando las filas del proletariado, frente a los imperialismos colaborando en la obra fecunda de la redención universal, forjando el nuevo mundo, acelerando la agonía del sistema capitalista.[8]

   Asimismo, en numerosos artículos hacen notar el contraste entre el mundo capitalista en bancarrota y el socialista:

El panorama de la región gobernada por la Dictadura Proletaria, contrasta con el mundo capitalista. El primero constituye un orden social equitativo. El segundo es un caos en el que la competencia brutal hace a todos enemigos de todos. La economía socialista es indiscutiblemente superior a la economía capitalista.[9]

   Un tema recurrente en la revista es la amenaza del fascismo en Europa como una salida a la crisis del capitalismo, al respecto señalan:

[…] el intento de Mussolini, Hitler, Roosevelt y todos los farsantes que los imitan, no tendrán éxito. El tiempo ha de probarlo. Por ineludible ley biológica ¡el estado capitalista morirá![10]

Como El Machete y Crom, la revista Lux también difunde esta idea de la caída del régimen capitalista. El artículo más ilustrativo y elocuente al respecto es el de Ernesto Lozano “La crisis económica: sus causas y las esperanzas de solución”:

Un ambiente de abatimiento, de pesimismo y de incertidumbre, embarga todos los espíritus contemporáneos […] la raíz y el origen de tanta pesadumbre e inquietud que a manera de tenazas gigantescas oprime y hiere el corazón de los pueblos se nutre y se desarrolla en el azote de la humanidad que los tiempos modernos han designado con el nombre de “crisis económica” […] Se halla en estado de fermentación el sistema capitalista que nos rige, el cual se ha entregado en siglo y medio de poder a un acaparamiento furioso, desenfrenado, delirante de riquezas y más riquezas […] impotencia del capitalismo para solucionar el problema que entraña la convulsión agónica de un sistema que se derrumba, de una civilización que muere por madurez senil […] Bajo el punto de vista de la ineludible ley evolutiva, la misma crisis actual, creadora y fecundadora de infortunios muy hondos y muy tristes, constituye en sí el más formidable movimiento revolucionario de los tiempos contemporáneos, forjador fundamental de un porvenir que encierra la más bella promesa de emancipación humana […] que hará más felices y más perfectos a los hombres.[11]

   Resulta difícil medir con exactitud el espacio que concede la revista a la crisis económica porque no se pudieron revisar todos los números. Pero como las publicaciones anteriores también comparte esta interpretación de la bancarrota del régimen capitalista que justifica y explica los numerosos artículos sobre la Rusia soviética y Stalin, de quien publican entrevistas e incluso una pequeña sección titulada “La situación actual del mundo” por J. Stalin. La difusión del marxismo es limitada, además de recomendar algunos libros sobre literatura marxista, la revista contiene algunos artículos teóricos como “Los problemas del marxismo”, “El comunismo y la libertad”, “La dialéctica materialista y nosotros”, “Economía capitalista y economía socialista” de Rafael Ramos Pedrueza, “El capitalismo y los niños” de Marx y la “Biografía de Vladimiro Ulianov Illich Lenin. El gran político socialista ruso”. Y en relación con los acontecimientos nacionales publican un artículo titulado “El Plan Quinquenal de José Stalin, de la Rusia Soviética, y el Plan Sexenal del Sr. Gral. Plutarco Elías Calles” sobre una conferencia en la que se habla de la necesidad que había de adaptarlo al Plan Económico Social de la República Mexicana.[12]
   En 1934 la revista cambia su estructura. Aparecen con tres grandes secciones: Editorial, Sección Informativa y la Sección Educativa. Anuncian que la revista contendrá información breve acerca de los acontecimientos de actualidad que afecten o puedan afectar más directamente a los trabajadores. La sección informativa se subdivide así en: 1. De dentro de casa (sobre el sindicato); 2 y 3 Por el Distrito Federal y por la República; 4. De la patria de trabajadores (sobre la URSS) y 5. Información mundial. La sección educativa tiene la finalidad de despertar en los trabajadores la conciencia de su clase. Se subdivide en: 1. Educación social; 2. Divulgación científica y técnica y 3. Arte, literatura y amenidades. En esta nueva época de la revista Lux cuenta entre sus colaboradores a conocidos intelectuales marxistas como Narciso Bassols, Luis Chávez Orozco, y Rafael Ramos Pedrueza. Reproducía, además, artículos de Marx, de Stalin, de Alejandra Kollontai, embajadora soviética en México, entre otros.
   La revista, en general, a pesar de ser pequeña mantiene una tradición internacionalista, se preocupa por mantener a los trabajadores informados sobre lo que pasa en el mundo, especialmente, en la Rusia Soviética “la patria de los trabajadores”, llamándolos a que emprendan su lucha como clase organizada y proporcionándoles la ideología necesaria para cuando llegue el momento de su emancipación.

CONTINUARÁ.



[1] Estela Alejandra Reynoso Arreguín, quien apunta: “La prensa obrera y la crisis del capitalismo en México, 1929-1934”. Tesis que, para obtener el grado de Licenciatura en Historia, presentó (…). México, Universidad Autónoma Metropolitana, División de Ciencias Sociales y Humanidades, 2005. 85 p., p. 70-76.
[2] Estaba integrada por el Sindicato Mexicano de Electricistas y el Sindicato Nacional de Telefonistas.
[3] Lux, enero de 1929, p. 7.
[4] Lux, abril 1932, p. 9-10.
[5] Lux, septiembre, 1932, p. 11.
[6] Lux, junio, 1933.
[7] Lux, septiembre, 1933, p. 7 y 28.
[8] Lux, enero-febrero, 1934, p. 16 y 30.
[9] Lux, diciembre 1933, p. 12.
[10] Lux, enero-febrero, 1934, p. 22.
[11] Lux, febrero-marzo, 1933, pp. 7-8 y 29.
[12] Lux, agosto, 1933, p. 31.

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